Póliza de RC de altos cargos directivos

 ¿Porqué una póliza de D&O?

 Hoy en día, los Administradores de cualquier entidad tienen un trabajo muy complejo y lleno de retos. Se enfrentan continuamente a decisiones difíciles y su gestión es objeto de análisis por todas las partes interesadas: accionistas, socios, protectorado, empleados, clientes, proveedores…Cualquier administrador, ya sea ejecutivo o no ejecutivo, de hecho o derecho, puede exponerse a responsabilidades civiles o penales relacionadas con:

Mala gestión del patrimonio de la entidad

Competencia desleal

Falta de supervisión

Mala decisión en la adquisición o venta de activos o entidades

Falta de diligencia en la realización de estudios de mercado (siempre y cuando esta no sea la actividad de la sociedad)

Fusiones y Adquisiciones

Excesiva o deficiente diversificación (en productos, líneas de negocio, mercados, etc.).

Etc …

 ¿Solo afecta a Administradores, Directivos y Altos Cargos de Sociedades Anónimas?

Un Administrador/Alto Cargo debe conocer el cada vez más complejo entramado legal que regula sus deberes y responsabilidades. Ley de Sociedades Anónimas, Ley de Transparencia, Ley Concursal, Ley de Mercado de Valores…. A ellas hay que añadir además todas las normas vigentes en otros países y que tienen su especial relevancia cuando la actividad de la sociedad se extiende más allá de nuestras fronteras.

Pero la legislación no sólo contempla a los administradores y directivos de Sociedades Anónimas, sino que la legislación específica de cada tipo de entidad contempla la responsabilidad de los administradores de dichas entidades:

Pero la legislación no sólo contempla a los administradores y directivos de Sociedades Anónimas, sino que la legislación específica de cada tipo de entidad contempla la responsabilidad de los administradores de dichas entidades, ya sean Cooperativas,, Fundaciones, Asociaciones, Cámaras de Comercio o Mutualidades de Previsión Social.

Siendo también de aplicación a cualquier tipo de entidad la nueva Ley Concursal y la responsabilidad que la misma Ley imputa a los Administradores y directivos de cualquier tipo de entidad. (D&O)

 1 ¿Quién responde a las reclamaciones? ¿La empresa o el Administrador/Alto Cargo?

 El entorno en el que actúa un administrador es cada vez más complicado: los accionistas y socios son más exigentes, los deberes inherentes al cargo son más estrictos, aumentan los riesgos asociados a la globalización, se endurecen las normas de gobierno corporativo… Por todo ello, y hoy más que nunca, los administradores y directivos se enfrentan a una mayor probabilidad de sufrir una reclamación o una investigación como consecuencia de sus acciones o decisiones, a las que tienen que hacer frente con su propio patrimonio.

El administrador responde personalmente con su propio patrimonio por los daños a la sociedad, accionistas, socios, clientes, acreedores, empleados, etc., no solo por sus propios actos, sino que además pueden ser legalmente responsables por los actos cometidos por otro miembro del órgano de gobierno si no ha tomado las medidas previstas por la ley para exonerar su responsabilidad.

Adicionalmente, este régimen de responsabilidad establecido en la Ley de Sociedades Anónimas (aplicable también a Sociedades Limitadas y otro tipo de entidades) incluye otros elementos que agravan además la responsabilidad de administradores y directivos de sociedades:

• El principio de solidaridad de todos los miembros del órgano de gobierno.

• Los difíciles requisitos legales de exoneración de responsabilidad.

• La inversión de la carga de la prueba.

• El deber de fidelidad, lealtad y secreto.

• La extensión del régimen de responsabilidad al administrador de hecho.

Dicha legislación es de aplicación a otro tipo de entidades como son las Mutualidades de Previsión Social y en otros casos como en Fundaciones y Asociaciones, en los que sus legislaciones específicas han tomado el mismo régimen de responsabilidad para sus administradores.

Las consecuencias de estas reclamaciones – gastos de defensa o indemnización- pueden ser muy elevados, y para evitar poner en riesgo su patrimonio personal, todo administrador debería estar protegido por una póliza de Responsabilidad Civil de Administradores y Directivos.

 

 

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