La Responsabilidad Social Corporativa y su relación con la gestión empresarial

La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) también llamada responsabilidad social empresarial (RSE) o inversión socialmente responsable, se define como la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva, valorativa y su valor añadido. El sistema de evaluación de desempeño conjunto de la organización en estas áreas es conocido como el triple resultado.

La responsabilidad social corporativa va más allá del cumplimiento de las leyes y las normas, dando por supuesto su respeto y su estricto cumplimiento.

Las tendencias en responsabilidad social corporativa (RSC) para estos próximos años podríamos clasificarlas de acuerdo a los siguientes apartados o áreas relevantes: información corporativa, tecnología y comunicación, gobierno corporativo, desarrollo sostenible y derechos humanos, pequeñas y medianas empresas, educación y, por último, influencia social.

La información corporativa sobre RSC se moverá en el doble ámbito de las buenas prácticas, realizadas voluntariamente, y de la normativa legal de obligado cumplimiento, la cual empieza a aflorar desde instancias nacionales e internacionales.

Es cierto que a diferencia de las grandes corporaciones, las pequeñas y medianas empresas no suelen enfrentarse a una demanda social explícita de RSC. Sin embargo, las relaciones con su entorno geográfico y con sus grupos de interés, suelen ser estrechas y tener un impacto muy directo en la identidad y prestigio de las mismas.

La RSC, como “forma de gestionar”, suele estar muy ligada en el caso de las pequeñas y medianas empresas a los valores personales y las actitudes empresariales de sus propietarios o gerentes. Sin embargo, la RSC gestionada de forma consciente y estratégica constituye una valiosa herramienta competitiva para que las PYME se sitúen en el camino hacia la “excelencia empresarial” dentro de sus particulares características de tamaño, sector, o ubicación geográfica.

Para enlazar CALIDAD y RSC, las estrategias empresariales deben afrontar un nuevo paradigma en el que se contemple los impactos económicos, sociales y ambientales asociados al desarrollo de las actividades de la organización.

La Organización Internacional de Normalización (ISO) ha reconocido la importancia del tema de la Responsabilidad Social a nivel mundial desarrollando una norma internacional en la materia: ISO 26000, la cual incluye las directrices de la OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económico de la ONU) que fija principios para que las empresas logren niveles sobre protección integral (consumidor, trabajador, comunidad incluyendo los derechos humanos) independientemente del lugar donde operen. Esta norma toma en consideración la diversidad social, ambiental, legal, económica y organizacional y no está planificada ni dirigida para propósitos de certificación. La versión final fue aprobada en octubre 2010.

También es importante revisar la norma ISO 9004:2009, gestión para el éxito sostenido. Un enfoque de gestión de calidad, en la cual se indica que una organización para alcanzar el éxito a largo plazo debe poder trabajar con todas las partes interesadas y satisfacer sus necesidades y expectativas. Eso implica que una organización para garantizar su supervivencia debe garantizar un equilibrio entre los resultados que logra para sus clientes (calidad de productos a un precio adecuado), sus colaboradores (remuneración y condiciones de trabajo), proveedores (pagos justos por los productos y servicios), accionistas (resultados de sus acciones), socios (resultados), sociedad (cuidado del entorno y retribución de resultados) y al gobierno (a través del pago de impuestos).

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