El IRPF y las indemnizaciones por accidentes de tráfico

A los efectos de analizar adecuadamente la tributación en el IRPF de las cantidades percibidas por parte de los contribuyentes de este Impuesto como consecuencia de haber sufrido un accidente de tráfico, debemos comenzar diferenciando entre el importe de la indemnización propiamente dicho y los intereses por mora que, con frecuencia, acompañan a la misma.

En relación al primero de ambos conceptos, la indemnización por accidente de tráfico tiene la naturaleza jurídica de indemnización por responsabilidad civil por daños personales, comprendiendo tanto los daños físicos, como los psíquicos o morales.

Por lo tanto, acudimos al artículo 7 d) de la Ley 35/2006, de la Leydel Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, que establece que estarán exentas las “las indemnizaciones como consecuencia de responsabilidad civil por daños personales, en la cuantía legal o judicialmente reconocida”.

Este mismo precepto incluye expresamente el supuesto de que dichas indemnizaciones deriven de contratos de seguro de accidentes, hasta la cuantía que resulte de aplicar, para el daño sufrido, el sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación, incorporado como anexo enla Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro enla Circulaciónde Vehículos a Motor (Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre).

Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con la indemnización, la exención no alcanza a los intereses por mora que, en virtud de sentencia judicial, se abonen por parte de la aseguradora. El motivo es que estos intereses son, en virtud del artículo 20 del a Ley del Contrato de Seguro, una indemnización de daños y perjuicios por el retraso del asegurador en el cumplimiento de su obligación de abonar la indemnización principal y no de daños personales producidos por el accidente en sí. Por lo tanto, no encajan dentro del 7 d) de la Ley del IRPF.

Una vez descartada la exención en el IRPF de los intereses por mora abonados por la compañía aseguradora, corresponde determinar qué tipo de renta constituyen. En este sentido, debemos tener en cuenta que los intereses que percibe un contribuyente del Impuesto sobrela Renta pueden ser de dos tipos: los que tienen naturaleza remuneratoria y los intereses indemnizatorios. Los primeros –los de naturaleza remuneratoria- constituyen una contraprestación a cambio de la entrega de un capital y tributan como rendimientos de capital mobiliario, salvo que tengan lugar en el ámbito de una actividad empresarial o profesional, en cuyo caso, serán rendimientos de capital mobiliario.

Los intereses indemnizatorios, por el contrario, tienen como finalidad resarcir al acreedor por los daños y perjuicios derivados del incumplimiento de una obligación o el retraso en su correcto cumplimiento y tienen la consideración de ganancia patrimonial. Ésta ganancia, al no tener su causa en la transmisión de un  elemento patrimonial, se integra en la base general del impuesto.

Los intereses de demora pertenecen a este segundo grupo, puesto que no constituyen una contraprestación a cambio de la entrega de un capital, sino que, como hemos señalado, son percibidos en compensación por el retraso de la compañía aseguradora en cumplir su obligación de indemnizar al accidentado.

En conclusión, la cantidad percibida de la compañía aseguradora correspondiente a la indemnización por daño personal causado por un accidente de tráfico estará exenta en el IRPF en la cuantía legal o judicialmente reconocida, mientras que los intereses por mora en el pago de la primera tributarán como ganancias patrimoniales sometidas a la base general.

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