Tratamiento fiscal de los préstamos participativos

Estos préstamos se caracterizan por la participación de la entidad prestamista en los beneficios de la empresa financiada, además de por el cobro, como regla general, de un interés fijo. Se trata de una fórmula de financiación a medio camino entre el capital social y el préstamo a largo plazo. La regulación básica de los préstamos participativos se recoge en el Real Decreto-Ley 7/1996, de 7 de junio, sobre medidas urgentes de carácter fiscal y de fomento y liberalización de la actividad económica, así como en la posterior Ley 10/1996, de 18 de diciembre, de medidas fiscales urgentes sobre corrección de la doble imposición interna intersocietaria y sobre incentivos a la internacionalización de las empresas.

La entidad prestamista percibirá un interés variable determinado en función de la evolución de la actividad de la empresa prestataria. Los criterios para determinar esa evolución son variados: el beneficio neto, el volumen de negocio, el patrimonio total o cualquier otro que libremente acuerden las partes contratantes. Además, suele pactarse un interés fijo con independencia de la evolución de la actividad.

¿Y qué ocurre fiscalmente?

Hasta la entrada en vigor de la reciente Ley 27/2014, del Impuesto sobre Sociedades, los intereses devengados por el préstamo participativo, como los de cualquier otro préstamo, resultaban plenamente deducibles. Así, el artículo 14.2 del Real Decreto Legislativo 4/2004 establecía que “serán deducibles los intereses devengados, tanto fijos como variables, de un préstamo participativo que cumpla los requisitos señalados…”

La nueva Ley del Impuesto especifica en su artículo 15 qué debe entenderse por retribución de fondos propios y, por tanto, gasto no deducible. De acuerdo con la Ley, será aquella que se corresponda con valores representativos del capital o de los fondos propios de entidades, con independencia de su consideración contable. Se incluyen en esa categoría a los préstamos participativos otorgados por entidades del mismo grupo de sociedades.

No obstante, esta limitación al gasto deducible correspondiente a los intereses derivados de un préstamo participativo no resultará de aplicación a los contratos otorgados con anterioridad a 20 de junio de 2014.

Como contrapartida, para evitar una doble imposición no deseada, la entidad prestamista de un contrato de préstamo participativo o la perceptora de las retribuciones de esos valores que no son considerados como gasto deducible, le otorgará el tratamiento de dividendo a esas cantidades, aplicando en su caso el régimen de exención previsto en el artículo 21 de la nueva LIS. Por tanto, los intereses recibidos estarán exentos para la entidad que los recibe, asimilándose a los dividendos, siempre que:

  1. El porcentaje de participación, directa o indirecta, en el capital o en los fondos propios de la entidad sea, al menos, del 5% o bien que el valor de adquisición de la participación sea superior a 20 millones de euros y dicha participación se posea de forma ininterrumpida durante un año, es decir, se trate de una participación fiscalmente significativa.
  2. Si se trata de una entidad no residente, deberá haber sido grabada por un impuesto de naturaleza análoga al IS español a un tipo nominal de, al menos, el 10% en el ejercicio en que se hayan obtenido los beneficios.
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